Conclusiones

Hemos llegado a conclusiones de índole teóricas respecto a la naturaleza de la música y el sonido, las cuales han influenciado nuestros puntos de vista respecto a todo lo sonoro. Cuando iniciamos este proyecto pensábamos en una distinción clara entre arte sonoro y música. Ahora creemos que ambas pueden considerarse parte del mismo campo de estudio y este punto de vista puede contribuir a una investigación más inclusiva respecto al arte y el sonido. En nuestra investigación nos enfocamos entre el vínculo entre la idea y el medio, no en crear nuevas taxonomías para áreas grises entre arte sonoro, sonido, música, música experimental, etc. El estudiar este vínculo nos ha llevado a ponderar sobre si realmente existe un contraste importante entre arte sonoro y música, hallando a través de la práctica e investigación histórica, que estos términos no representan nuevas clasificaciones delimitantes o conflictos de estilo, pero que identifican contextos de producción artística de personas que se identifican como músicos, artistas y en algunos casos como ambas.

Esta reflexión nos trae de vuelta al inicio, a definir la música como producción de sonido. Y este es el mayor cambio que se ha evidenciado en el proceso de nuestra investigación: el cómo producimos el sonido. Las nuevas tecnologías han abierto todo un campo de posibilidades para la expresión sonora, gracias al fácil acceso a dispositivos y lenguajes de programación abiertos, que nos permiten construir nuestros propios instrumentos de trabajo.

Para mí ha sido importante darme cuenta de que tener ciertas nociones académicas y formales enriquecen bastante el trabajo artístico, ya que estas te permiten tener una familiaridad con el medio. Pero todavía sigo creyendo que es importante experimentar y salirse de cualquier esquema. El mejor punto de vista sería que siempre hay que mantener un balance…ya que si es demasiado académico no es un trabajo verdaderamente original (en mi opinión) y si no tiene ningún tipo de destreza o aptitud percibida, aunque esta por lo menos sea conceptual, no hay un contenido comprometedor de parte del artista en la obra.

Estos nuevos medios nos están permitiendo cada vez más cumplir con la ilusión de Cage: música autónoma que sirve como una herramienta para vivenciar el momento presente. Nos ha ayudado a definir nuestro campo de estudio artístico, que se sitúa entre el diseño interactivo, arte y música, dándole vital importancia a la interacción física y utilizando el concepto de interfaz. Esto puede clasificarse como arte generativo, arte digital, música electroacústica y diseño interactivo.

Si tuviera que definir este tipo de trabajo, lo llamaría sistemas artísticos interactivos para improvisación momentánea y fortuita.

Al final creo que hemos cumplido nuestro objetivo. Hemos creado un instrumento que ofrece una experiencia musical con riqueza tonal, accesible, lúdica e interesante. El uso del instrumento ofrece un acto de investigación empírica sobre el movimiento de nuestro cuerpo.

Todo esto tampoco hubiera sido posible sin el factor multidisciplinario de nuestro proyecto. Tuvimos la ayuda de ingenieros, programadores y artistas de diferentes disciplinas. La danza nos ayudó a entender el cuerpo. La electrónica nos ayudó a utilizar los medios y la programación a darle forma. Esto confirma la tendencia creciente de los últimos años en formar equipo de investigación multidisciplinaria que incluyen artistas, no solo en el contexto artístico, ya que hasta en Silicon Valley se ha vuelto una tendencia contratar artistas para los start ups tecnológicos.[1]

[1] Anders, George. That ‘Useless’ Liberal Arts Degree Has Become Tech’s Hottest Ticket. Forbes.com. [Artículo en linea] [consulta URL: 23/12/2015] [URL: http://www.forbes.com/sites/georgeanders/2015/07/29/liberal-arts-degree-tech/%5D

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